Lo que me habría gustado saber sobre BIM y nunca nadie me contó

BIM y sus beneficios
A mediados de 2003 surgió la metodología BIM, acrónimo de Building Information Modeling, para dar respuesta al reto de representar globalmente los edificios, a la escasa comunicación y colaboración existente entre los profesionales del sector, a la integración de los distintos proyectos y a la gestión de toda la información generada a lo largo del proceso constructivo. Al ofrecer diversas ventajas en cada fase del proyecto y para cada uno de los distintos agentes implicados, BIM ha ido ganando cada vez más popularidad y reconocimiento en el sector. Este interés ha aumentado exponencialmente en los últimos años a escala mundial, como se puede comprobar con una simple búsqueda de la palabra «BIM» en los principales motores de búsqueda de Internet. Google ofrece 50 millones de resultados, Bing 13 millones de resultados, e incluso YouTube cuenta con 1 millón de vídeos disponibles y LinkedIn muestra 272 mil resultados con BIM como «palabra clave». En la imagen 1 se muestra el interés mundial por el término BIM desde 2004.

BIM puede entenderse como un repositorio de datos amplio e inteligente y utiliza como pieza central de todo el proceso un modelo tridimensional de la edificación, que se va enriqueciendo y tomando forma a medida que se desarrolla el proyecto. Como resultado, se obtiene una representación tridimensional digital del edificio, fiel y precisa, con todas sus características físicas y funcionales. Esta pieza central se crea mediante programas de modelado BIM, donde parte de la información introducida está asociada a otras bases de datos que se integrarán con este modelo 3D. Este modelo constituye una base de datos integrada que abarcará una gran cantidad de información relativa al proyecto, desde los materiales utilizados y sus cantidades hasta los volúmenes de las zonas, los contactos de los proveedores, las fechas de instalación y los costes.
BIM es una potente metodología que simplifica el proceso de recopilación, almacenamiento y comunicación de la información de un proyecto, al ser una fuente única de trabajo para todos los agentes implicados y para todo tipo de datos, fases y disciplinas. BIM es información y el resultado de su adopción es la obtención de una base de conocimiento compartida que servirá de apoyo a la toma de decisiones a lo largo del ciclo de vida de la edificación, permitiendo reducir los costes, eliminar los desperdicios y mejorar la comunicación entre todos los agentes de la cadena de valor. Esta nueva metodología de trabajo promueve un cambio en la distribución de los esfuerzos dedicados al proceso global, prestando mayor atención a la fase inicial del proyecto y anticipando los problemas que puedan surgir en la fase de construcción. Paralelamente, BIM trata de eliminar la deficiente organización y gestión de los datos, evitando la introducción de errores, omisiones e información no coordinada, características de los procesos más tradicionales.
Aunque a menudo se asocian erróneamente, BIM se distingue claramente de las herramientas CAD al proporcionar una base de datos completa e integrada en la que una de sus características fundamentales es el conjunto de objetos parametrizados que contienen información esencial para el proceso constructivo. Gracias a las relaciones paramétricas creadas entre objetos, que permiten que estos tengan características o parámetros que definan correspondencias entre ellos, toda la información introducida se interconecta, lo que da lugar a una actualización en tiempo real de todos los cambios realizados. Esto significa que, si modificamos cualquier aspecto de uno de esos objetos, todos los demás se actualizarán, evitando la propagación de errores y la mala coordinación de la información. Toda la información creada es coherente en los distintos métodos de visualización (tablas o gráficos) y cualquier modificación realizada en cualquier fase se reflejará en todos ellos, tal como se ilustra en la imagen 2. De este modo, se subsana una de las debilidades del CAD: cuando, por ejemplo, una puerta sufría una revisión de proyecto, era necesario revisar y actualizar todos los planos, así como todas las tablas de mediciones.

En la tecnología CAD, los proyectos carecen de información y de relaciones entre objetos, y es en este aspecto donde BIM más se diferencia, ya que permite relacionar campos de datos entre conjuntos de objetos contenidos en el modelo. Se facilita un amplio abanico de funcionalidades, como la extracción de mediciones, la elaboración de presupuestos, la planificación de la obra, la gestión de espacios y equipos, el análisis energético, entre muchas otras. Este nuevo método de trabajo también facilita la creación de nuevos objetos con parámetros personalizables para el proyecto en curso, es decir, BIM puede ser «programable» y fomenta una mejora considerable en el intercambio de información, que se veía dificultado por las herramientas CAD. Todos los beneficios que ofrece BIM son posibles gracias a la incorporación del concepto de modelado paramétrico y a la interoperabilidad basada en archivos estandarizados abiertos.
Trabajar con la metodología BIM es trabajar de forma más colaborativa. Es un nuevo método de trabajo que ofrece innumerables ventajas y se considera una posible solución para devolver al sector de la construcción a un nivel más competitivo. Hay que recalcar que BIM debe entenderse como un proceso que permite una mejor gestión de toda la información constructiva en un entorno de trabajo colaborativo, y no debe asociarse a una capacidad técnica que se adquiere. El modelo BIM se va moldeando y desarrollando a medida que lo comparten los distintos profesionales a lo largo de las diferentes fases, adquiriendo cada vez más valor y calidad. Por esta razón, el modelo no tiene una única aplicación ni aportará siempre los mismos beneficios. Al ser un nuevo método de trabajo, solo se impulsará e implementará cuando sus beneficios resulten significativos y motivadores para los usuarios.
Para comprender mejor todas las ventajas que BIM ofrece al sector, resulta más interesante estudiarlas desde el punto de vista de los principales participantes en el proyecto, detallando las ventajas señaladas por el promotor, el gestor del proyecto, el arquitecto, los ingenieros, los contratistas, los subcontratistas y los fabricantes.
Promotor
El promotor, cuando inicia su proyecto, solo exigirá algo si esa elección aporta realmente algún valor. Por tanto, deberá reconocer que, al adoptar BIM, aumentará sus márgenes de beneficio, reducirá los costes imprevistos y fomentará una mejor coordinación entre el equipo de diseño y la constructora. A medida que se enriquece el modelo tridimensional de la edificación, el promotor sigue este desarrollo y valora esta interactividad: puede visualizar y comprender mejor su proyecto, aprovechar la atractiva representación virtual creada y utilizarla con fines de marketing. En el programa preliminar, BIM puede utilizarse para extrapolar volúmenes y superficies de los espacios y plantas creados, tanto gráficamente como en tablas, para confirmar si se están cumpliendo los requisitos exigidos por el promotor. BIM también ofrecerá al cliente herramientas potentes para alcanzar sus objetivos de sostenibilidad en el proyecto constructivo, desde la fase de diseño, pasando por la construcción, hasta la explotación y el mantenimiento. Los promotores se enfrentan con frecuencia a desviaciones presupuestarias, por lo que a menudo se elaboran estimaciones de contingencias para mitigarlas, que se traducen en presupuestos conservadores para respaldar...
